GRUPO GENERALA MARISTAS: 62
BASKET CARTAGENA: 54
No es la primera vez que recurro a esta figura para argumentar alguna de mis "chaladuras", y es que no queda nadie que en alguna ocasión no haya escuchado esa frase
que dice: "Eu non creo nas bruxas, pero habelas, hailas". Hay quien cambia bruxas por meigas... pero es que la meiga y la
bruja no son lo mismo. Las brujas son dañinas, muy parecidas a las sorgiñas vascas que volaban en sus escobas hasta los aquelarres, se
aplicaban ungüentos para volar elaborados a base de hierbas; ungüentos que
se escondían bajo una piedra del lar de la casa, el mismo lugar donde instruía a sus hijas, ya que la brujería es hereditaria. Sin embargo las
meigas son las hechiceras, que atraen y cautivan a los hombres con sus
artes.
Los Maleficios, llamados en la terriña "meigallos", no encuentran diferencias entre brujas y meigas, pudiendo distinguirse entre ellos los encantamientos, males de ojo, sortilegios, maleficios y
fascinaciones. Estas ideas hacen que exista una pasión por los amuletos
que es casi un artículo de fe; el hechizo es a veces personificado en el
propio amuleto que lleva el crédulo, porque así como los hay maléficos
también hay conjuros benéficos, protectores y hasta productores de
salud, perteneciendo a esta clase las figuras o amuletos que conjuran el
mal y atraen el bien, como las figas, los cuernos de "vacaloura"
(ciervo volador), los pelos de jabalí, los dientes de ajo, y un largo
etcétera.
Las propias brujas utilizan conjuros verbales para desplazarse por los aires en escoba:
"Por enriba das silveiras e
por debaixo das carballeiras..."
muy parecido al sortilegio vasco:
"Sasi guztien gañetik, laino guztien azpitik..."
Este sortilegio hacía que
no encontraran obstáculos en su camino hacia los akelarres.
Las escobas también tienen un importante papel en los
mitos brujeriles gallegos, persistiendo aún
la idea de que barrer la casa por la noche no es cosa buena, y que un
amuleto infalible para mantener a raya a las meigas es colocar una escoba
con el mango hacia abajo detrás de la puerta, procedimiento que también
se emplea con las visitas indeseadas que se prolongan demasiado.
Las meigas son unos seres duales para los gallegos, las
rechazamos porque representan lo malo, el pecado, lo
perjudicial, son crueles y vengativas, aunque algunas veces
pueden no ser tan malas y poseer algún aspecto positivo. Por eso aunque se las
rechaze, muchas veces se precisa de sus poderes para curar enfermedades o
para adivinar el porvenir.
Ya he mencionado el meigallo pero conviene aclarar que cuando se mete en el cuerpo de la
persona elegida hace que no pueda entrar en la casa de Dios porque cuando
lo hace, mientras el cura levanta el caliz y la hostia el hechizado grita,
echa espuma por la boca y se convulsiona en una especie de ataque epiléptico. Eso
hace que los que estén a su alrededor se asusten y le griten "¡bótao fora!, ¡botao fora!" ("¡échalo fuera!").
Hechas estas aclaraciones decir que el pasado 31 de octubre, en las horas previas a la noche de Halloween -que como todo el mundo sabe no tiene origen norteamericano como los McDonalds sino celta como yo-, un meigallo de dimensiones inimaginables se apoderó de este nuestro equipo Junior del CBC. Una extraña luminiscencia nos persiguió desde el Puerto de la Cadena y al entrar en la Basílica de los HH Maristas, nuestros chicos comenzaron a sentirse mal, sus esqueletos bailaban al son de las músicas del akelarre y sus blanquecinas caras fueron cubiertas por un frío sudor que les paralizó el ademán. Alguno de ellos expulsó esa ya tradicional espuma verdecina al ver como el balón se paseaba por las inmediaciones del aro sin tan siquiera tocarlo tras sus lanzamientos, al tiempo que nuestro entrenador Primi Abad y Andrés, nuestro delegado, esgrimían desde sus reclinatorios... "¡bótao fora!" "¡botao fora!".
Hechas estas aclaraciones decir que el pasado 31 de octubre, en las horas previas a la noche de Halloween -que como todo el mundo sabe no tiene origen norteamericano como los McDonalds sino celta como yo-, un meigallo de dimensiones inimaginables se apoderó de este nuestro equipo Junior del CBC. Una extraña luminiscencia nos persiguió desde el Puerto de la Cadena y al entrar en la Basílica de los HH Maristas, nuestros chicos comenzaron a sentirse mal, sus esqueletos bailaban al son de las músicas del akelarre y sus blanquecinas caras fueron cubiertas por un frío sudor que les paralizó el ademán. Alguno de ellos expulsó esa ya tradicional espuma verdecina al ver como el balón se paseaba por las inmediaciones del aro sin tan siquiera tocarlo tras sus lanzamientos, al tiempo que nuestro entrenador Primi Abad y Andrés, nuestro delegado, esgrimían desde sus reclinatorios... "¡bótao fora!" "¡botao fora!".
Creí reconocer tras la mesa de anotación -ese lugar del que los árbitros siempre invitan a abandonar a nuestra hinchada pero a otras no- a dos meigas disfrazadas de hombre que, entre cánticos y cuentas arbitrarias de segundos en zona y faltas de saque para "ayudar a los jueces", dirigían sortilegios positivos a los suyos, así como maleficios y males de ojo a diestro y siniestro... lástima de amuletos olvidados, al tiempo que dislumbré la mopa estratégicamente colocada con el mango hacia abajo, lo que me hizo pensar que la tragedia estaba por llegar. No obstante sería injusto no reconocer el buen trabajo de los jugadores de Maristas, que parecían tener expedito el camino hacia la canasta contraria.
En lo sucesivo y para las futuras salidas de nuestros equipos a la catedral de Maristas, recomendaré a sus delegados que no olviden el kit antimeigallo, esto es, ristra de ajos, amuletos del CBC, raspadura de cuerno de vacaloura y pelos de jabalí, así como que en los minutos previos al calentamiento no olviden realizar su conxuro con una rica queimada incluida, cuya cata será exclusivamente dirigida a padres y acompañantes mayores de edad, claro está.
En lo sucesivo y para las futuras salidas de nuestros equipos a la catedral de Maristas, recomendaré a sus delegados que no olviden el kit antimeigallo, esto es, ristra de ajos, amuletos del CBC, raspadura de cuerno de vacaloura y pelos de jabalí, así como que en los minutos previos al calentamiento no olviden realizar su conxuro con una rica queimada incluida, cuya cata será exclusivamente dirigida a padres y acompañantes mayores de edad, claro está.











En enero... caldero